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El
rito del adiós.
para
el libro "Encuentro" de Francisco
Alarcón
"Todas las cosas se entreabren
un instante, te desgarran con dientes amados,
en un continente de amnesia, de promesas
en los paraísos de la catástrofe." Enrique
Molina - Buenos Aires - 1910
Es
ineludible. El silencio busca sus pasos
en la ruta abierta. Su esencia descubierta
en las aguas cadenas. Sigo la pluma
fúnebre. Subo al sueño
pasado. Soy una figura desafiante. El
tintero oculto en el martirio de los años. Soy
las puertas, la blasfemia con puñal o arma forjadas
en palabras. Pero la sombra espera en
la calle. Una epígrafe para la
tierra que grita; ¿Adónde
está la claridad? ¿Somos
seres diferentes?¿Amistad? ¡Libertad!
¡Busca la travesía de esa
mi dolor mortal! "Ser poeta
se es una obligación". Ser
la locura que el odio dorado que me ofreciste; ser el Nuevo
Continente. Venga para la fiesta brava,
tan poética y fecunda, venga a sentir esa Patria grande;
mi tierra. Sienta el ritmo de los paisajes
y crecerá el sol.
"Vida
sin historia, la furia circula, vagamente, en los bordes del
infierno. Es el intelecto al servicio
del siervo. Es el siervo errante".
Encuentro sepulcros y suelos que en
los abraza en instantes de confusión. Es
la barbarie en crestas de sangre que enlaza la caída.
Pero no tumba el viento entre ojos y
corazones. En el desierto descubro un
niño. Su cuerpo creció
como quien crece sin parar y sin libertad y anda desnudo,
cubriendo la faz sin poder mirada para atrás y sin
conocer el fruto, y se tendrá ese fruto para comer.
"La sombra no permite que se
encuentre con la orilla del río, ver como discurre
el agua y beber el elixir de los dioses muertos".
Dejar su cruz en el calvario. "Quiero
el silencio abrazado en un minuto de paz, conocer la suerte
en momentos de miedo, mirada para espejo y reconocer el tiempo,
mi gana yo no encuentro". Pero
ojo para el espejo y él grita; ¡Muere
Poeta! ¡Corre en búsqueda
de un milagro! Voz oculta, voz de la
desesperación, clamores que fallecen en la nebulosa
de una dictadura. ¡Muere Poeta!
¡Corre en búsqueda de un
milagro!
"Hoy
no soy nadie, perdí mi identidad. Perdido
seguiré para el desierto insólito. Quiero
lo que no es y luto por el que fue. Perdido
ando, perdido anduve". ¡Pero
la poesía no es cosa negociable! "Perdido
ando, perdido anduve".
José Geraldo Neres
16/dezembro/2004.
© Francisco Alarcón,
Caracas, (Venezuela)
- Enero 2005
Vismar Ediciones
Correo electrónico
falar@cantv.net
Página Web
www.poesias.venezuela.com
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Claroscuro
para
Oscar Portela
La
sangre bajaba por el monte y los ángeles la buscaban,
pero los cálices eran de viento y al fin llenaba los
zapatos. Federico García Lorca
Toda
la noche combatí con un ángel - en la sombra
de un ejército estéril - Pocas
lágrimas, pocas palabras. En
los ojos una danza coral con secretos demonios, la fragilidad
humana era un canto de sangre cayendo fuera del tiempo.
Las
horas; escombros del tiempo rodeado de serpientes.
En
la caverna de una música perdida - mi boca se encontraba
con las notas cortadas de toda la poesía andaluza -
Cuerpos
de piel exaltada son los misterios que torturan el viento.
Son
ojos labios que presiden los espejos, viven en las aguas del
silencio.
En
las puertas del patio de su alma - con golpes de ira - bailaremos
con Cronos. La boca guiará sus
pasos; al naufragio. Boca de preces
y bendiciones, y en mi cintura el fuego de los dioses exiliados.
¡Oh
señor, y en mí sólo crece el desierto
a la que me condenaste!
Soy
el cuerpo del niño que desafía el sol y entra
al oscuro bosque con las ardidas naves del verbo proferido
por el deseo del otro que fui. Soy
el vuelo de los ángeles sin palabras, y que ahora cantan
la canción del vacío. Una
pálida danza (el único vigía, el último
testigo del infierno) la mano a guiar esta sombra que la muerte
no presencia. Las
aves van a migrar en otro corazón y las flores son
las aves que ahora me abandonan; son los crucifijos de mis
ojos. ¡Paso
de danza que no alcanza el presente!
¿Seré
yo; un espectro? ¿O
la gran voz del desierto que crece?
Toda
la noche combatí un ángel en mi caballo blanco.
¡Mi corazón de niño
mató el caballo con el cual atravesaba los sueños!
¿No
era este mi hogar?
José
Geraldo Neres - Leyendo Claroscuro
de Oscar Portela
Dezembro/2004
Oscar Portela
Página Web
www.universoportela.com.ar
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Claroscuro
para
Oscar Portela
O
sangue baixava pelo morro e os anjos a procuravam,
mas os cálices eram de vento e ao fim enchia os sapatos.
Federico García Lorca
Toda
a noite combato um anjo - na sombra de um exército
estéril - poucas lágrimas, poucas palavras.
Nos
olhos uma dança coral com secretos demônios.
A
fragilidade humana. O
canto de sangue caindo fora do tempo. As
horas, entulhos do tempo rodeado de serpentes.
Na
caverna de uma música perdida - minha boca se encontrava
com as notas cortadas de toda poesia andaluza - corpos de
pele exaltada nos mistérios que torturam o vento. São
olhos, lábios que presidem os espelhos, vivem nas águas
do silêncio.
Nas
portas do pátio de sua alma - com golpes de ira - dançaremos
com Cronos. A
boca guiará seus passos ao naufrágio. Boca
de preces e bênçãos, e na minha cintura
o fogo dos deuses exilados.
Oh
senhor, e em mim só cresce o deserto à que me
condenaste!
Sou
o corpo do menino que desafia o sol e entra no escuro bosque
com as ardidas naves do verbo proferido pelo desejo do outro
que fui. Sou
o vôo dos anjos sem palavras, e que agora cantam a canção
do esvaziamento. Na
pálida dança (o único vigia, a última testemunha do inferno),
a mão a guiar esta sombra que a morte não presencia. As
aves vão migrar noutro coração e as flores são as aves que
agora me abandonam - os crucifixos dos meus olhos. Passo
de dança que não atinge o presente! Serei
eu, um espectro? Ou
a grande voz do deserto que cresce?
Toda
a noite combato um anjo em meu cavalo branco. Meu
coração de menino matou o cavalo com o qual
atravessava os sonhos!
Não
era este meu lar?
José
Geraldo Neres - Lendo Claroscuro
de Oscar Portela
Dezembro/2004
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Las
pupilas iluminadas como las puertas en la desnudez del alma
Sobre
"Los juegos de Elisa"
– de Blanca Castellón
¿Espanto?
Los pensamientos decoran su jardín.
Se bañan en las horas. Elisa
lava cada palabra. ¿Renuncia?
Tempestad que canta en la cuerda de
la guitarra silvestre. Saca
los pensamientos de su cabeza. Con ellos
decora los rincones vacíos del hogar. Llena
las alacenas. Los coloca en repisas,
mesas de noche, los reparte con equidad entre las flores malas
de su jardín para que la dejen en paz. Para
no enloquecer. Es su encuentro con
lo que llamamos mundo. Canta
al sol mayor la melodía que lo haga entender: ella
no puede iluminar todos los caminos que van a Roma. El
tiempo en su juego plateado. De pupilas
iluminadas como las puertas en la desnudez del alma. Del
ritmo líquido de la eternidad. Busca
su futuro y arranca las líneas muertas en las palmas
azules de sus manos. Escribe
con tinta china sobre su gruesa pierna: que los animales,
las plantas, los seres humanos, el tiempo y el espacio son
piezas de su juego plateado. A veces
gana. A veces pierde. A
veces llora. A veces ríe sin
querer. Se da golpes en el pecho,
se agita en el silencio de las cartas del Tarot. Elisa
es la verdad en la rigidez del cactus. Arroja
sus bajas pasiones literarias por los escalones hacia el infierno.
Es un par de lágrimas en el horizonte;
los siete sacrificios - la modernidad. Ella
sigue el curso natural del juego y escupe mañanas.
Tiene un criadero de estrellas en la
boca de la muerte. Buscar un diálogo
con el crepúsculo. ¿Paso
incierto que perturba algunas almas? Nunca.
Salpica su rostro con aguas
de mayo. Se llena de tinta. Te
suplica un intercambio de líquidos vitales para jugar
a que eran olas.
¡Elisa
viajera! Es mujer del globo en movimiento.
Elisa juega. Es
una flecha envenenada en el laberinto imaginario. Tiene
la gracia de transformarse en eco de todos los pájaros.
Su viaje es el lugar donde crece la
inquietud. Pisa con pies desnudos
la eternidad. Posa para tu lente en
medio de los agujeros negros. Te ofrece
dulcemente piedras y vuelos en el subterráneo. Le
encanta alborotar tus alas. ¡Qué
ganas de burlarse de la tierra! Canta
como una navaja. Desprende de su cuerpo
las antiguas historias. Movimiento de
la muerte, la poesía. Brinda
por la vida. Ella, una llave, una ventana
que provoca a la curiosidad. Elisa teje
su propio destino. ¿Quién
llegará a entender sus juegos? Yo
no la entiendo, ni consigo aprobar su paso incierto por las
viejas calles empedradas, aunque las llagas de sus pies supuran
esa belleza sanguinolenta que perturba algunas almas.
¿Su alma primitiva? Aire.
Tierra. Fuego.
Agua. Yo
misma la he vigilado detrás de su alma y me ha sorprendido
descubrir que los ojos le crecen con la sangre. La
pausa que se termina y se inicia. El
tiempo en las calles en ruinas. El silencio
entre voces. ¡Elisa es una pregunta!
Y los hombres no están dispuestos
a fundirse en su fuego. Algunas
palabras le producen úlceras en la punta de la lengua
y heridas en las yemas de los dedos. Elisa
se deleita en ese ardor intenso como el amor. ¡Elisa
- música que interpreta los años - es una pregunta!
Elisa no es propiamente humana.
Viene a ser una cascada incoherente
a las nuevas leyes del globo en movimiento.
Esas
son algunas de las imágenes que se prenden en las retinas,
una primera lectura, sin ninguna pretensión, sólo
la invitación para viajar con Elisa,
¿Quién le va a creer
la historia que conserva aprisionada en sus puños?
Sin se importa con el rumbo de los juegos,
sólo el placer de la lectura. Es
cierto que que otras imágenes se perdieron en el laberinto,
cabe cada lector descubrir otras imágenes, otros juegos,
símbolos. Elisa. Vaya
amiga. Admiradora de las arañas.
Ladronzuela de sus telas. Pilluela
de las exhalaciones del cosmos.
Mira
la lluvia, como si me vieras dibujando el paraíso.
Entiéndela. Es
la misma humedad que te ofrezco en los días comunes.
Huele la lluvia. Mójate
las manos.
Escucha cómo se cuela mi silencio
en sus gotas.
(Fragmentos
del libro "Los juegos
de Elisa" de Blanca
Castellón)
Correo electrónico
amadelespiritu58@hotmail.com
Página Web
http://www.blancacastellon.com/
José
Geraldo Neres - Leyendo "Los
juegos de Elisa" de
Blanca Castellón
- Nicarágua
dezembro/2004
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